Las cervezas se catalogan principalmente a partir
de su sabor, aunque también se suelen catalogar a partir de su color,
fermentación, ciudad de origen, ingredientes. Muchas cervezas
reciben el nombre de las ciudades que las vieron nacer, como es el ejemplo
de las Pilsen de la República Checa, las Munchener de Alemania,
las Burton ales de Staffordshire (Inglaterra) etc...
La mayoría de las cervezas tienen como
componente principal la cebada, aunque las podemos encontrar de malta o
trigo (las cervezas de trigo, en algunos sitios nos la sirven junto
a los sedimentos), mezcladas con distintas frutas silvestres.
La fermentación también es importante.
Dependiendo si durante la fermentación la levadura queda en la superficie
o en el fondo se puede dividir en cervezas tipo ale o tipo lager, respectivamente.
Las tipo ale fermentan más rápido y a mayor temperatura,
además se suele servir no demasiado frías (entre 10º
y 20ºC). Las lager, servidas más frías (entre 6º
y 10ªC) deben permanecer de uno a tres meses almacenada antes de poder
consumirse.