El encendido es también un paso muy importante. Según se encienda un cigarro, afectará con su sabor y su combustión. Se puede utilizar un encendedor siempre y cuando éste sea inodoro, de gas butano.
Lo más recomendable para encender un habano o un buen puro son los fósforos de madera, los hay especiales hechos con madera de cedro. Nunca se deben usar los de cartón o de cera, ya que contaminarían el sabor del cigarro. También es recomendable la utilización de filamentos de madera,como los que lleva cualquier caja de habanos para cubrir los cigarros.
Al encenderlo, no se debe abrasar el puro con el encendedor o el fósforo. El sabor a quemado aparece de inmediato. Se debe sostener el puro y colocar la llama en un ángulo de 45º, sin que ésta toque el cigarro. Luego hay que girar consuavidad el puro, hasta que el encendido sea homogéneo. Después, se le pueden dar pequeñas caladas a la vez que se gira. Cuando el puro ya está prendido, uno se puede regalar una buena calada.
Ahora, ese buen puro ya se puede disfrutar con todos los sentidos.